Tentativamente y para siempre

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Homofobia de closet

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Tiene derecho a permanecer en el armario, cualquier cosa que diga, gesto que haga, mano que tome, sonrisa que regale puede y debe ser usada en su contra en la sociedad, enfrente de usted o a sus espaldas. Tiene derecho a nada, si no le gusta, ni modo.

Así suena esta la advertencia en mi cabeza mientras sostengo cualquier conversación en la que el tema de los derechos de la comunidad LGBT se filtra con sigilo y termina causando controversia. Se repite, cada vez a mayor volumen, hasta que termino mirando incrédula la realidad de la sociedad a la que pertenezco y de la cual me siento tan ajena. Luego llega el silencio.

Y pasa, que me ofuscan menos los puritanos que los hipócritas postmodernos. Los “no tengo problema con la homosexualidad, pero delante de mí que no se besen”, los “me da igual lo que hagan con su vida pero no hay que dejarlos adoptar”. Los homofóbicos de closet.

Me incomoda la doble moral, la condena pasivo agresiva, el desconocimiento, el ahogo a los derechos de otros con la estrechez de la mente.

A veces da gracia escuchar comentarios sobre cómo explicarle a los niños que tienen dos papás o dos mamás. Bueno, pero ¿qué tan complicado es explicarle a un niño el amor?Será que es más fácil explicarles a nuestros pequeños cosas como por qué papi le deja la cara morada a mami, o por qué papi y mami no viven juntos. Quizás es más simple responder a “mami, ¿quién es mi papá?” o ¿por qué mis papás me abandonaron? “¿Quién es la señora que vive con papi y porqué mami le llama “la perra esa”?”, “¿qué es la pederastia, mami?”

Sí, es cierto, el hijo de una pareja gay tendrá una familia diferente. Pero la diferencia, al contrario de lo que se imaginan los odiadores de oficio, no está en si tendrá dos papás o dos mamás. Se encuentra en que sabrá amar a las personas por encima del género. ¿No es eso bonito?

A duras penas sé lo que se siente que te miren como un bicho raro que defiende una causa que no es suya. Pero es que en el fondo su lucha también es mía. Porque le afecta a personas que quiero y porque las injusticias me revuelven el espíritu. Yo no sé que es que me rechacen por quien soy o por a quién amo. Nací en una época en la que puedo estudiar, trabajar y votar, donde no me mirarán mal por usar pantalones o minifaldas; vivo del lado del mundo en el que mis padres no tranzarán mi matrimonio. Asumo que tuve suerte.

¿Por qué nos cuesta tanto la igualdad? Qué más da la elección de amar de cada quién. ¿No nos molesta que menosprecien a los negros por su color de piel? ¿qué las mujeres debamos esforzarse más que los hombres en un trabajo para algunas veces ganar menos en el mismo cargo? Todo se reduce a los derechos humanos.

Hay quienes dicen que reconocerles a la comunidad GLBT derechos civiles no está bien. A mí me parece que es un horror la pedofilia; el fracaso de la familia tradicional al inculcar valores que ha hecho que muchas adolescentes tengan la moral distraída y abran las piernas a edad temprana; me parece que está mal el machismo; los embarazos precoces; los abortos en lugares clandestinos, ¿necesito seguir enumerando?

Es hasta ridículo tratar de hacernos los ciegos delante de algo que ha venido pasando desde el principio de los tiempos. ¿Es que los griegos, padres de la civilización occidental, no cedían ante sus impulsos carnales entre hombres? Se amaban. Si no lo sabía, vaya y lea.

(Ya que está en Google, busque por favor la historia de Alejandro Magno y de paso, porque nunca está de más, escudriñe en el por qué de la cólera del pélida Aquiles. Eran homosexuales ¿eso les quita el mérito? ¿Se borraron sus hazañas? ¿Dejaron de ser héroes? Digo, a mí Ricky Martin me sigue pareciendo sexy. ¿Usted cree que ser lesbiana es una cosa de ahora? googlee “Safo”o a Viginia Woolf y su crush por Vita Sackville-West. ¿Cuál es el problema? No me diga ahora que Ellen Degeneres no le parece un vacilón).

Y no es que esté esperando un cambio cultural mañana. Eso no está cerca de llegar, pero hay que dar los primeros pasos. ¿Le parece usted justo no poder entrar a terapia intensiva para ver a su pareja porque solo aceptan la familia y usted, que ha compartido 20, 30 años con esa persona, legalmente no lo es? ¿Se imagina no poder darle la protección a su pareja de hacerlo beneficiario de su seguro de vida?, ¿restringirse de tomarle la mano al amor de su vida a la oscuridad de un cine, la privacidad de su carro, su casa o la de sus amigos para no incomodar a una sociedad que lo condena sin conocerle?

El asunto es que nos debería dar igual por quién le revolotean las mariposas en el estómago a los demás. No importa quién ocupa el otro lado de la cama del vecino. A menos de que se trate de su pareja y le estén montando los cuernos, eso no es problema suyo.

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Un comentario el “Homofobia de closet

  1. marlenys
    octubre 25, AM

    Está escrito con mucha coherencia y honestidad. Aunque la causa no nos afecte directamente es un buen ejemplo de como los derechos humanos no deben ser excluyentes.

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Esta entrada fue publicada el junio 24, PM por en Para siempres.

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